REPARACIÓN DE UN QUILOTÓRAX MEDIANTE TÉCNICAS DE MÍNIMA INVASIÓN

Barcelona, enero 2023| Reparación de un quilotórax mediante técnicas de mínima invasión. Caso clínico de Elvira Deffontis, veterinaria del servicio de cirugía del Hospital Veterinaria del Mar.

 

PRESENTACIÓN DE LA PACIENTE AFECTADA POR QUILOTÓRAX

Trufa es una perra hembra de 10 años, mestiza, no esterilizada, vacunada y desparasitada, que acudió al hospital Veterinaria del Mar con dificultad respiratoria.

Como historia clínica, el año pasado se intoxicó con Warfarina (medicamento anticoagulante), y desde entonces presenta efusión crónica. En otras palabras, esta misma condición respiratoria.

A la exploración física, se detecta que el corazón no se puede auscultar, y tampoco se auscultan con normalidad los pulmones.

Ante esta presentación clínica, se inició la sospecha de la presencia de un quilotórax.

DESCRIPCIÓN DE UN QUILOTÓRAX

El quilo es un líquido, de apariencia similar a la leche, producido en el intestino delgado durante la digestión de alimentos grasos, y es captado posteriormente por los vasos linfáticos.

En algunas circunstancias, se produce una interrupción en el drenaje de este líquido, debido a una lesión en el principal conducto linfático; el conducto torácico.

Este hecho da lugar a una acumulación de líquido linfático en el espacio pleural, provocando lo que se conoce como efusión pleural.

La efusión pleural puede venir dada por diferentes líquidos, pero cuando se trata de quilo, se llama quilotórax.

La presencia de líquido a la cavidad torácica tiene que ser tratada, puesto que da lugar a cuadros de insuficiencia respiratoria.

CAUSAS DE LA APARICIÓN DE UN QUILOTÓRAX

El quilotórax es una condición médica poco frecuente presente tanto en gatos como en perros, y que, de hecho, se conoce alguna predisposición racial, como el Siamés en los gatos, y los Afganos en perros.

Las causas de esta patología son diversas: cardiomiopatías, masas en el mediastino, parásitos (Dirofilariosis), hernia diafragmática, trombosis de la vena cava, inflamación o torsión de órganos de la cavidad, traumático,…

En cualquier caso, es una condición médica que tiene que ser tratada para evitar su empeoramiento.

Se trata de una afección que requiere un conocimiento de la anatomía torácica y una buena técnica radiológica y quirúrgica para su resolución.

 

SIGNOS CLÍNICOS Y DIAGNÓSTICO DE UN QUILOTÓRAX

La presencia de líquido en el espacio pleural, bien sea quilo o de otra tipología, da lugar a signos clínicos respiratorios, dificultando la respiración al animal y pudiendo incluso llegar a ahogarse, debido a la reducción de la capacidad pulmonar.

Aun así, hay algunos animales que no presentan sintomatología, dependiendo de la cantidad de líquido presente al espacio pleural.

Asimismo, en casos crónicos, el animal puede mostrar condiciones corporales pobres.

Para el diagnóstico de un quilotórax es necesario realizar un conjunto de pruebas.

Además de las pruebas básicas, como lo son las analíticas sanguíneas, las radiografías y las ecografías; se debe analizar el fluido pleural, para confirmar que se trata de quilo.

Ante la sospecha de la afectación, se propuso a los propietarios de Trufa realizar analíticas básicas, así como el drenaje y análisis del líquido presente.

A continuación, se sedó a la paciente y se le realizó una toracocentesis, el proceso mediante el que se drena del líquido del espacio pleural.

RESULTADOS DE LAS PRUEBAS REALIZADAS

Las analíticas mostraban una disminución de la cantidad de linfocitos en sangre (típico en animales con cáncer), pero el resto de bioquímicas y los iones no presentaban alteración.

Se drenaron 2000ml (una gran cantidad de líquido), de una consistencia serosanguinolenta y turbia. Se obtuvo una muestra para su diagnóstico y se aprovecha para tomar muestras de los nódulos pleurales.

Para diagnosticar que se trata de un quilotórax se deben que cumplir 3 criterios:

  • Los Triglicéridos en la efusión pleural tiene que ser superior a 100mg/dl
  • Los triglicéridos presentes en la efusión tienen que ser mayores respeto lo plasma
  • En el ratio Colesterol: Los Triglicéridos deben ser menor a 1

El resultado del análisis del líquido confirmó que se trataba de un quilotórax.

Las muestras de los nódulos consideraban que podía ser compatible con linfoma de bajo grado (cáncer), sin descartar otras posibilidades, como por ejemplo, enfermedades autoinmunitarias o una hiperplasia linfoide.

 

TRATAMIENTO DE UN QUILOTÓRAX

El tratamiento de quilotórax consiste en la atadura del conducto torácico ( cerrar el conducto para evitar el paso del líquido), seguidamente de una pericardiectomía (extirpación de la capa más externa del corazón).

Hoy en día se trata de un procedimiento que se puede realizar por toracoscopia, un método de mínima invasión, muy empleada en humana y cada vez más en veterinaria.

Esta permite el acceso a la cavidad torácica, a través de un orificio de 1 cm de diámetro, mediante por el que se realizan procedimientos terapéuticos o diagnósticos.

Con el objetivo, pues de confirmar este último diagnóstico, se propuso también la obtención de biopsias de los nódulos de la pleura en la misma intervención.

 

INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA DEL QUILOTÓRAX POR MÍNIMA INVASIÓN

Para realizar la intervención mediante técnicas de mínima invasión se introdujeron tres trocares por el lado derecho del tórax derecho, y dos por el lado izquierdo. (Figura 1).

 

Quilotórax Mínima Invasión

Figura 1. Trufa con trocares colocados en los hemitóraxs

Una vez se visualizó el líquido presente en el espacio pleural, se drenó mediante aspirado.

Seguidamente, se tomaron muestras de los nódulos presentes a la pleura para biopsia (Figura 2).

Figura 2. Nódulos de aspecto irregular y coloración rojiza en toda la pleura.

A continuación se realizó el ligamento del conducto torácico, (Figura 3) solucionando así el problema del drenaje del líquido linfático a la cavidad pleural, y la posterior la pericardiectomía.

Figura 3. Vista de la pantalla de la atadura del conducto mediante toracoscopia

Para terminar se colocó un tubo de drenaje en el tórax de la paciente para facilitar la salida del líquido

EVOLUCIÓN

Trufa se quedó hospitalizada con el objetivo de controlar la evolución postquirúrgica, monitorizar sus constantes vitales.

La evolución postquirúrgica fue muy buena;

Su dificultad respiratoria mejoró y comía con apetito, y tras 72 horas, con las constantes normalizadas, se le puedo dar el alta con medicación oral.

Desgraciadamente, los resultados de la biopsia llegaron y se trataba de un Mesotelioma con invasión linfática, un tipo de cáncer poco común que afecta principalmente al revestimiento del pulmón y cavidad torácica o al revestimiento del abdomen.

Ante esta situación, nuestro equipo de oncología plantean varios tratamientos posibles, entre otros, quimioterapia.

Finalmente, los propietarios de la Trufa no quisieron proseguir con las opciones, y se mantuvo con antiinflamatorios y seguimiento periódico para valorar y drenar nuevamente el líquido cuando fuese necesario.

Colocación del tubo de drenaje intratorácico,

CONCLUSIONES

El quilotórax se trata de una condición médica de etiología compleja y poco clara, que afecta la calidad de vida del animal, siendo un motivo de ingreso de urgencia.

Para poder garantizar la supervivencia del animal y una buena calidad de vida.

Es importante buscar la causa y tratarla

Por suerte, a pesar de que es importante realizar todas las pruebas diagnósticas complementarías, es una condición de fácil diagnóstico, dado que los signos clínicos y las características del líquido son suficientes para confirmarlo.

El tratamiento descrito ofrece buenos resultados, siempre y cuando se detecte de manera temprana (el quilotórax crónico puede no responder del mismo modo).

Las complicaciones asociadas a esta intervención son lesiones pulmonares, neumotórax, hemorragia, lesión del conducto torácico, lesiones de los nervios frénicos, arritmias…

No obstante, la toracoscopia (técnica de mínima invasión), ofrece los mismos resultados que la técnica convencional sin dar tantas complicaciones y sin suponer riesgos importantes anestésicos.

Se trata de una técnica quirúrgica que requiere material, una buena formación, y un equipo de elevado coste, motivo por el cual no todos los centros veterinarios pueden disponer de esta técnica.